Cuando Elaine finalmente logro llegar a su cuarto, Ambar ya se encontraba allí, aguardando su llegada. Solo necesito de un intercambio de miradas antes de que un profundo sollozo fuera arrancado de sus labios con notable dolor.
Elaine se tambaleo, y Ambar fue en su auxilio, envolviéndola entre sus brazos con un fuerte abrazo, el primero que daba en toda su vida.
—Debes ser fuerte, Elaine—dijo Ambar en su oído—. Es por el bien de ambos.
Elaine simplemente se limito a asentir, mientras se apartab