—Creo que los príncipes necesitan un momento de privacidad—intervino el rey con una sonrisa amable y cordial, mientras se ponía de pie.
Todos los miembros de la corte siguieron el ejemplo del anciano, quien comenzó a retirarse, avanzando con pasos cansados y algo lentos por el corredor del salón del trono, sin embargo, el hombre se detuvo al llegar junto a Elaine, a quien observo con una sonrisa aun mas amable y compasiva, la mirada propia de un padre hacia un hijo.
>—Me alegra que te encuentre