Una sonrisa sarcástica surgió en Briseida y dejó de lado su cóctel para mirarla, al parecer tenía esto en común con Aimee ya que a leguas se notaba que no la pasaba ni como purgante.
— Por comenzar no me digas Bri y segundo me encuentro callada ya que los dioses no bajan del olimpo para conversar con la porquería de la humanidad, ninguno de ustedes dos son dignos ni siquiera de mis insultos.
Briseida no dijo nada más y en el rostro de Scarlett se veía que no iba a irse tan fácil, definitivamen