Yo subí a regañadientes y mientras ella manejaba le preguntaba por su boda, me decía que ya casi estaba todo listo y me mostró dos servilletas preguntándome de qué color era.
— Esta es blanca nácar y esta es blanco perla.
— Esa es mi chica — dijo sumamente contenta mientras se estacionaba en el parqueo del hospital — bien aquí estás, me alegro mucho haberte encontrado.
— A mí también, ya sabes dónde trabajo para cuando quieras venir a verme, solo espero poder recibirte.
— Puedo llegar a