Quede con el señor Lund a solas y cierto nerviosismo reinaba dentro de mí, mañana me iría a mi vida común y corriente por lo tanto sabía que hoy sucedería lo que vine a hacer desde un inicio.
El señor Lund se acercó a mí y tomó mi mano entonces me llevó hasta mi cuarto, iba a irse pero lo detuve al pensar que no tomaría lo que por derecho le corresponde haciendo que cancelara el negocio.
— ¿Adónde va?
— Estás demasiado nerviosa así que lo mejor es que no pase nada, sé que no quieres dar tu