Yo accedí porque sabía que Lucía era capaz de dejar a mi hermana sin palabras. Al llegar al hotel todas las mucamas estaban en fila mientras Aimee caminaba de un lado hacia el otro con sus brazos cruzados.
— Ya les he dicho que lo que hagamos los dueños del hotel es nuestro asunto y no el suyo, tienen que aprender a respetar y a no andar de metiches, bien saben que aquí es indispensable dar privacidad y eso no solamente incluye a los huéspedes sino también a sus jefes. El señor Lund con quien