Narrado por Ranya
Yo me consideraba buena en lo que hacía. Discreta. Invisible cuando era necesario. Siempre supe moverme por los rincones de las casas donde trabajé sin ser notada, escuchar sin ser oída, observar sin ser vista. Y en aquella mansión de oro y sombras, creí que seguía jugando bien. Pero ese día, algo cambió.
Tal vez me volví demasiado confiada.
O tal vez… simplemente subestimé quién era Khaled Rashid.
Llevaba tres días siguiendo una rutina cuidadosa: limpiaba donde debía limpiar,