Khaled
Su nombre me persigue incluso cuando estoy en silencio.
Lara.
Está incrustada en mis huesos. Su piel, su olor, la forma en que muerde sus labios cuando desconfía. El sonido de su voz, incluso cuando me grita. Absorbí cada detalle de esa mujer como quien memoriza un secreto precioso… uno que debe ser protegido a cualquier costo.
Hoy era el día de sellar eso definitivamente.
Entré en la clínica privada por una entrada lateral, lejos de miradas curiosas. La seguridad se encargó del exterio