Adir
Estaba resolviendo asuntos internos del complejo cuando las alertas sonoras se activaron, indicando movimiento externo no autorizado.
Miré de inmediato las pantallas de seguridad.
Vehículos.
Autoridades.
Pregunté a los guardias del acceso principal quién estaba entrando, y la respuesta llegó rápida:
— Policía.
Ordené a todos retroceder inmediatamente hacia la zona de seguridad delimitada.
No quería a nadie enfrentándose con autoridades.
Eso no era una guerra.
Era un problema específico.
Y