Jade
Cuando uno de los hombres de seguridad me empujó dentro de la casa, lo primero que pasó por mi mente fue simple:
cómo saldría de allí sin destruir todo lo que había planeado.
No podía permitir que Adir me tocara.
Mucho menos que exigiera cualquier prueba de ADN.
Porque en el momento en que un médico levantara mi vestido… todo quedaría al descubierto.
La barriga no era real.
Empecé a caminar de un lado a otro por la sala, intentando mantener la calma mientras mi mente trabajaba rápido.
Nece