Adir
Llegué a la casa de Nayla respirando hondo, consciente de que ella me recibiría alterada. La situación estaba lejos de ser simple y, ese día, mi paciencia estaba al límite. Si alguien insistía en provocar más problemas, no respondería con calma. Al tocar la puerta, quien abrió fue Amir, aún con el semblante cansado, como alguien que casi no había dormido.
Amir: Buenas noches, Adir. Mi hermana está arriba. Puedes subir directo, no necesitas hablar conmigo. Sinceramente, prefiero no involucr