Adir
Sabía que el momento de mi venganza silenciosa llegaría. Y ver el rostro de Nayla en ese estado de irritación, o mejor dicho, como quien fue traicionada por el destino, fue simplemente impagable. Quería haber registrado eso en una fotografía para recordarlo todos los días. Ella me miraba con los brazos cruzados mientras yo apartaba sus manos de mi cuerpo.
Adir: Ya que no piensas pedirme disculpas por haberme echado agua, voy a salir del baño y descansar. Estoy exhausto, de verdad.
Nayla: P