Viyan
Me quedé mirando todo en la casa de Sahir. Era muy bonita.
Nunca había venido aquí antes. Cuando estuve con él, siempre me llevaba a la casa donde estoy viviendo ahora.
Nunca imaginé que pisaría aquí algún día por voluntad propia.
La empleada se quedó mirándome con curiosidad, y Maísha también. Pero poco después ella fue hacia la sala y se dejó caer en el sofá.
La mujer de la casa se acercó a mí.
Lourdes:
—¿Quieres comer algo? Acabas de salir del hospital, debes tener hambre. Ni si