Zayd
Me quedé afuera más tiempo del que pretendía. El pasillo parecía demasiado estrecho para el caos que se formaba dentro de mi cabeza. Cada paso que daba en círculos era un intento inútil de organizar pensamientos que chocaban entre sí.
La rabia estaba ahí, viva, latiendo, mezclada con una culpa pesada, antigua, difícil de tragar.
Mi primera reacción era simple y brutal: encontrar a ese hombre y acabar con él. Sin palabras. Sin explicaciones. Sin retorno.
Pero sabía que no podía actuar así.