Taylor
Duermo tan profundamente que estoy casi en coma cuando se abre la puerta de mi habitación. Me remuevo, mi cuerpo consciente de que la energía de la habitación ha cambiado. La paz se ha esfumado otra vez. Alguien está aquí.
Múltiples pares de pisadas me alertan de un problema mayor, y abro los ojos, parpadeando en la oscuridad y girando la cabeza hacia la puerta.
—¿Papá? —pregunto, con voz débil y rasposa.
—Háganlo rápido —lo escucho susurrar.
¿Estoy soñando? De ser así, esto seguro que