CAPITULO 37

Lo volteo a ver, para ver a qué señorita se refiere, mi corazón late rápido, será que ella… en eso miro que el hombre me sostiene del brazo, mi corazón se detiene por un instante. A tomarme en brazos iba el empleado, esto es humillante.

—¿Qué haces? Suelta a mi mujer, ayuda a la señorita Azucena. —siento que vuelo por los aires, él me suspende en sus enormes brazos y me lleva a la oficina y me acostó en el sofá. Lo miro que toma un vaso y lo llena de agua, me lo ofrece — Te sientes mejor, quier
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