Vicky se despidió de él, un poco más tranquila al ver que él no tomara represalias en contra de su esposo. Ahora venía lo más difícil, no sabe cuál será la reacción de Nelson con su hija. Se subió al taxi y el celular le empezó a sonar.
—¡Halo!
—Vicky ven rápido a tu casa, Nelson se acaba de ir, quiere hablar con su hija seriamente, dijo.
—¡Dios santo! Gracias, suegra. ¡Por favor, dese prisa! —le dijo al chofer, su preocupación creció.
Al llegar a su casa, descendió del auto, su corazón amenaza