SOPHIE
No puedo dormir, estoy mirando el techo y a mi lado tengo durmiendo a un hombre. El hombre que me compró, y el que se cree mi dueño y amo. Tenía un nudo en la garganta.
Me levanté de la cama con cuidado y decidí caminar por el lugar. Me dolía un poco seguir aquí. Suspire el aire cuando salí al jardín el olor a rosas inundó todas mis fosas nasales. Abracé mi cuerpo por el frío de la noche mientras vagaba por el jardín.
—¿A qué santo debo agradecerle?— abrí mis ojos sorprendida—. ¿Cuánt