Gabo limpió con sus pulgares las lágrimas que rodaron por las mejillas de Pau, suspiró profundo la observó a los ojos.
—No me lo dijo nadie, yo no lo hice, sino dos personas que desean verte desde hace mucho tiempo —expresó inhalando profundo. —¿Estás lista para reencontrarte con ellos?
Pau colocó una de sus manos en su pecho, mientras que su rostro se desencajaba ante la sorpresa, su mirada se impactó al observar salir de la cocina a sus padres, gruesas lágrimas salieron y su cuerpo tembló.