Mundo ficciónIniciar sesiónUn secreto a voces Una verdad oscura Un amor imposible —¿Qué de malo puede tener enamorarse de una humana?—se dijo Joseph así mismo. —¿Qué tan malo podría ser encapricharme con el vampiro?—se cuestionó Lara.
Leer másTendría que lidiar con una vida bastante distinta, llena de personas extrañas, un mundo totalmente diferente. Nunca le pedí a mis padres ir a vivir a Inglaterra. Salir de Green Lake no estaba en mis planes inmediatos, pero con el entusiasmo, muy poco común, con el que había llegado Vicent Scott aquella tarde, no pude decir que no. Sabía que si les decía a mis padres que no deseaba marcharme, quizás lo aceptarían, pero no deseaba arruinar la felicidad de mi padre. Duke era una universidad muy buena, lo único malo es que estaba al otro lado del mar.
Miraba pasar rápidamente todo a mi alrededor y deseaba, en algunos momentos, detener el tiempo. No estaba acostumbrada a los cambios, me había caracterizado por vivir en el confort. Estresarme, conociendo personas, no era algo que buscaba. Con Jenni y Michael había tenido más que suficiente, mi novio y mi mejor amiga, eran el binomio perfecto en el triángulo de mi vida.
Decidí llenar aquella solicitud porque tenía la remota esperanza de que no me aceptaran, pero con mis calificaciones y la recomendación de los profesores, Duke era algo que nadie, pero nadie, borraría de mi destino. Era como si tuviese un letrero en la frente «Ahí va la novata estadounidense» y esa m****a me causaba tanto temor que hasta me dolía el estómago. Hablando de malestares, otra cosa que me causaba dolor de estómago era tener que comunicarle a mis dos mejores amigos que me marchaba. Jenni y yo habíamos planeado nuestra vida en la universidad de Seattle y ahora ella tendría que lidiar con mi partida.
Ahí estaba la oportunidad y ya me había propuesto cogerla, aunque me costara la vida adaptarme, trataría por todos los medios de hacerlo, porque no iba a encontrarme con extraterrestres o algo por estilo, solo con personas normales y corrientes como yo. ¿Qué podría salir mal?
El nacimiento de Laila y Joshua fue sin temor a equivocarme el momento más hermoso en nuestras vidas. Ver el rostro de nuestros pequeños iluminó cada rincón de nuestro ser con una luz que nunca se apagará. Terminé con mi transformación, al principio fue difícil y más teniendo a los niños cerca, pero Joseph hizo todo más llevadero y se mantuvo a mi lado apoyándome, al igual que Jenni, Anastasia, Will y Nicole.Ya han pasado dos años. Dos años desde mi boda con Joseph y el nacimiento de los mellizos, dos años en los que mi vida ha estado llena de amor y felicidad, dos años en los que Joseph me ha demostrado que la mejor decisión que he tomado en mi vida es la de estar a su lado.Nuestras tardes en el kiosco se han vuelto maravillosas, ver a Joseph jugar con los niños, mientras yo disfruto de sus travesuras no es comparable con nada en el mundo. A
Un año después—Amor, ¿quieres que llame al doctor? Estas más pálida que de costumbre —dijo Joseph mirándome con mucha preocupación.Son las 4:00 am y no he parado de vomitar en toda la noche, ya no tengo fuerzas para nada, siento dolores insoportables en mi abdomen y no quiero ir al hospital. Llevo una semana en este proceso, mintiendo a Joseph, tengo tanto temor de decirle que estoy embarazada. Joseph me ayudó a ponerme de pie. Cuando le dije que ya me sentía un poco mejor, me llevó al lavado para que me enjuagara la boca, luego él me cogió en sus brazos y me dejó sobre la cama, mis ojos estaban pesados y sentía mi cabeza dando muchas vueltas.—¿Qué te pasa, mi hermosa? —dijo haciendo una pausa, yo no dije nada— ¿Por qué no quieres contármelo? Fue lo último que escuch
Cuando miré a mi espalda, Emma corría detrás de mí. Verla me hizo sentir aliviada, su habilidad ahora mismo me sería de mucha ayuda. Las dos comenzamos a movernos con rapidez por aquel pasadizo para llamar la atención de los neófitos que cayeron muy rápido en nuestra trampa. Emma propinó un par de patadas a uno, haciéndole caer al suelo, le arrancó la cabeza sin ninguna piedad. Drake se unió a nosotras y usaba sus garras de plata para hacer trizas a todo el que se interpusiera ante él, y yo utilizaba mi hacha y toda la destreza que había adquirido con mis poderes vampíricos.—Lara, sigue adelante. Nosotros nos encargamos aquí —dijo Anastasia uniéndose a los chicos.—¿Y los demás? —pregunté con preocupación.—Cuidando nuestras espaldas. ¡Ahora lárgate, Scott! —me mir&oac
La puerta de entrada estaba destrozada, había cristales rotos por todos lados, me adentré en la cabaña y encontré a Emma tirada sobre la alfombra en medio de la sala, corrí hacia ella y me arrrodillé a su lado, coloqué su cabeza sobre mis piernas y vi que algo sobresalía de su hombro derecho, lo miré con asombro, tenía una daga incrustada allí.—Sácalo de ahí rápido, Lara —su voz sonaba desesperada.Comencé a sacar la daga despacio y por cómo se retorcía, sé que estaba doliéndole demasiado. Un líquido goteaba de ella, era de un color plateado con escarlata.—¿Qué es ese líquido? —pregunté. La respiración de Emma era dificultosa y su cara reflejaba dolor y angustia.—Es «platirium» —dijo con cierta dificultad—. Un veneno utilizado





Último capítulo