37.| La muerte de Orpheus Sainaaz.
Cerré los ojos cuando vi que a lo lejos, Sainaaz apagó las luces de la casa donde se escondian.
—¿Vamos a quedarnos aquí toda la noche? —pregunté a Monteineu, cerrando los ojos un momento.
—Toda la noche y los días que sean necesarios —murmuró.
Puse una mueca de disgusto y me acomodé mejor en el piso sin quejarme, observando lo humeda y sucia que era la cueva donde habiamos podido instalarnos.
—Sé que no es lo más comodo del mundo pero, necesitamos adaptarnos a la situación Emily. Al menos ha