17.| La historia de Sainaaz.
El auto se detuvo cuando estuvimos frente a mi casa, pero no pude reaccionar, al menos hasta que escuché mi nombre ser pronunciado por quinta vez. Sacudi la cabeza un par de veces y me limpie las lagrimas con el dorso de mi mano, bajando del auto.
—¿Estás bien? —preguntó Rhys con el ceño
fruncido —tranquilizate Emily, vamos encontrarlos, no es para tanto.
Asenti distraidamente porque no era eso lo que me preocupaba.
Miré la calle cuesta arriba que llevaba a la casa de Layla, a la casa de mi