(POV: Ishtar)
El amanecer no trajo calma. Solo más luz sobre las ruinas.
La ciudad se sentía hueca, como si lo poco que la hacía humana se hubiera ido con el humo de la noche anterior. Las calles seguían teñidas de gris, y entre los escombros aún parpadeaban brasas obstinadas. El aire olía a polvo, a sangre… y a resignación.
Dormimos poco. O fingimos hacerlo. Nadie hablaba demasiado, y lo poco que se decía se deshacía entre pasos arrastrados y ladridos secos de órdenes. No era silencio. Era alg