(POV: Ishtar)
El día amaneció sin gloria.
No hubo canto de aves ni sol cálido colándose entre las ramas. Solo neblina. Densa, pegajosa, como si el bosque respirara vapor de nervios y tierra húmeda.
Nadie dijo mucho al levantarse.
Adriian seguía en silencio, recostado contra un tronco, con los ojos cerrados pero los músculos aún tensos. No dormía. Fingía. Lo supe por la forma en que sus dedos se curvaban cada tanto, como si pelearan contra un temblor invisible. Harold había estado a su lado casi