(POV: Ishtar)
El bosque seguía cerrándose sobre nosotros como si quisiera tragarnos de a poco. Cada sombra era una posibilidad. Cada raíz, una trampa. Caminábamos en formación, atentos, tensos… hasta que algo quebró la rutina.
Un sonido. Bajo. Hueco. Como un latido deformado.
Harold levantó la mano en señal de alerta, y Adriian —más adelante— se detuvo sin girarse. Mike apretó los puños. Yo me agaché instintivamente detrás de un tronco.
De entre los arbustos emergieron dos figuras rápidas. No h