Estoy anonadada.
Sí, he escuchado de padres crueles, que no les importa un comino con sus hijos, pero lo que me acaba de contar Dylan es el colmo.
― ¿Cómo es eso de que la madre de Sheldon y Chelsea estaba de acuerdo con quitarles su fortuna a sus hijos? ―le digo realmente asombrada y hago un bufido― ¿no era suficiente con esos nombres ridículos que les puso, como para que también los dejara desprotegidos en la vida, sin un solo centavo? ―le recalco y Dylan suelta una sola risotada.
―Digamos qu