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Valery.
Cuando los agentes de inmigración tocan a la puerta, solamente tengo una cosa que muero por hacer.
Y esa es reírme.
Y es que no es para menos, después de todo, de los seis años que he estado aquí, solamente uno he sido legal, gracias a mi matrimonio con Dylan. En cambio, los cinco anteriores, tenía que vivir en la clandestinidad, en donde nadie me pidió documentos o siquiera quiso arrestarme para deportarme, como estos señores pretenden hacer.
―Deberías salir por la puerta de atrás―