―Y el mundo sigue girando, a pesar de que tú te la estés pasando tan bien―me dice el muy descarado―ahora, no tienes que leerlo todo, ya que solo es la formalización de lo que está haciendo Dylan, por ser tu esposo―me asegura, sin embargo, no compro lo que vende.
―No, Sheldon―le digo toda extrañada―uno no firma documentos sin leerlos―le señalo y él ahora parece molesto.
Entonces, Dylan se aparece en la sala y mira a Sheldon con el ceño fruncido.
― ¿No se supone que esperarías a que regresara? ―l