―Como usted ordene, mi señora―me dice de lo más divertido, pero no comenta absolutamente nada, en cambio, toma mis labios tiernamente, mientras me mira a los ojos fijamente, como si le gustara ver mi reacción―te amo, Valery, pase lo que pase, yo te amo―me recuerda y yo… pues… no sé ni qué hacer ante todo eso, porque el sentimiento me llena por completo.
En cambio, me entrego al beso apasionadamente, como todo lo que valiera la pena, lo que en verdad importa, es él y su cálido cuerpo junto al mí