La bienvenida en Córcega me deja un muy mal sabor de boca y ahora me pregunto qué demonios estaría pensando Dylan a no solo permitirle a esos piratas subir al yate, sino que, además, les ha comprado parte de su mercancía robada.
Entonces, lo miro y me siento decepcionada, mucho más porque él sabe qué tan culpable es en todo este asunto, ya que se ha disculpado conmigo.
―Creo que ha habido un malentendido en todo esto―les indica Antonello a los oficiales de policía―si gustan, pueden revisar la e