Mundo de ficçãoIniciar sessãoHubo un tiempo en que solía mirar a los ojos de mi padre en un hogar feliz era un rey, tenía un trono dorado, esos días se fueron y ahora son recuerdos en la pared, escucho las canciones de los lugares donde nací.
Que ocurren los fines de semana que las personas se les da por tener vida social, en mi caso prefiero quedarme en mi apartamento comiendo comida chatarra y ver una interminable lista de películas de cualquier género.
Tenía mis momentos de ser una antisocial y no lo sentía tan malo eran cerca de las dos de la tarde, tenía una flojera inmensa de cocinar, la televisión estaba en un película romántica navideña y mi mesa de centro tenía una botella de gaseosa, una botella de vino, bolsa de papitas, galletas, chocolates y más comida.
Mi comodidad estaba siendo interrumpida por el timbre, no quería recibir visitas, aparte no creía que fuera Isabel pues ella se había ido a la playa y tampoco fue al almuerzo de grupo pues no quería ver a Marco, el cual cada vez estaba de un genio peor cada día desde que Isabel ya no lo acosaba, hombres quien los entiende.
Al abrir mi puerta, no sé porque, pero por instinto mire a la persona que estaba afuera y la cerré frente a sus narices, me sentí algo tonta por mi comportamiento y la volví a abrir.
- Lo siento, es que me sorprendí, no quise . . .
- Tranquila, creo que debí avisar- Creo que sí, pero pasa- Gracias, Mmmm- Si está un poco desordenado, estaba viendo una películaMe percate que tenía una mirada puesta en mi piernas y creo que pensaba que no llevaba nada puesto, pero estaba equivocado, por suerte temprano salía a correr y luego tome un baño, tenía puesto un polo largo parecido a camisón, pero con un short debajo.
- Deja de mirarme así, tengo un short abajo
- Jajaja Mmmm, traje comida- No era necesario- Pensé verte en el almuerzo - Ohh, es que no tenía ánimos de salir- Últimamente andas sin ánimos- No es nada jejejeOrdene un poco la mesa y serví la comida, aunque la que almorzaba era yo y el me acompañaba, terminamos viendo la película y el picando de mis frituras, sin dejar pasar el tiempo ya eran cerca de las seis de la tarde y ambos estábamos arrinconados en el sofá de la sala, viendo ahora una película de zombis, ambos apreciamos dos locos gritando que corriera al protagonista.
Ninguno de los dos quería salir por provisiones por lo que pedimos pizza para cenar, las cosas aparentemente marchaban bien, nos encontrábamos en la cocina.
- Asli, me gustaría conocerte más, ya sabes no solo ser amigos
- John, yo . . . . - Después de lo que paso en aquellos cubículos, no he podido dormir bien- Hay John, jejeje, lo siento no debería reírme, pero suena gracioso- Si lo pienso como tú lo haces, si y mucho- John, no voy a mentirte me atraes mucho no solo como tu sino también como doctor, pero hay cosas que aún no supero y no quiero lastimarte- Entiendo, solo creo que debes superarlo y aunque sospecho que tiene que ver con alguien en especial, no te prometo hacerte feliz siempre porque sería mentirte, lo intentare.- Algo más que me quiera prometer y que valga la pena- Serte fiel hasta que me dejesMe quede como una tonta mirándolo, sé que como hombre prometer muchas cosas no es algo juicioso ya lo había pasado, pero podía notar su sinceridad le mostré una sonrisa y regresamos a la sala con nuestros café calientes y galletas para continuar viendo una película.
La noche transcurría tranquilamente hasta que sin darnos cuenta ambos estábamos abrazados en el sofá y al levantar mi rostro nuestras miradas chocaron provocando que nos besáramos, sin querer queriendo el beso fue subiendo a uno más apasionado a tal punto que ambos estábamos echados sobre el sofá, sus manos de John bajaron hasta mi cintura levantando poco a poco el polo largo, mis manos desordenaban su cabello con cada beso que le daba.
Le había quitado aquella camisa que me impedía tocarlo, mis besos fueron bajando hasta su pecho, pero no me dejo bajar más pues sus labios pedían los míos, perdiéndonos en otro beso ardiente, sus manos se perdieron bajo mis bragas haciéndome perder en la necesidad de querer más de él.
Sentir como su masculinidad crecía entre mis piernas hacía que me moviera sobre el con cierta necesidad que me hacía sentirme extraña, me levante y lo jale del brazo atrayéndolo hacia mí, me cargo y enrede mis piernas en su cintura y nos dirigimos a la habitación.
OH, DIOS, fue la primera frase que salieron de mis labios cuando lo sentí dentro mío, sabía lo que me esperaba, pero jamás pensé que sería tan excitante tenerlo para mí, sus movimientos eran feroces y lo único que hacían era sacarme gemidos en cada estocada.
Podía escuchar sus latido mientras su pecho chocaba con mi espalda y su cálido aliento combinado con palabras tiernas que decía en mi oído, ambos estábamos demasiado agotados después de largas sesiones de sexo y lo único que desea era dormir abrazada a su lado.
El domingo iniciaba con el sol muy brillante haciendo que los rayos traspasaran las cortinas ocasionando que me despertara, pero grande fue mi sorpresa al no encontrar a John ni en la cama ni en ninguna otra parte, me sentía decepcionada y triste.
Decidí tomar un baño algo relajante con sales y mucha espuma, lo necesitaba, hasta me puse a cantar con gallos y todo, aunque me asusté cuando escuché ruido en el apartamento, envolví la toalla en mi cuerpo y salí para dar un golpe certero, cuando John apareció frente a mí.
- ¿Como entraste?
- Con llaves (me la mostró agarrándolas frente a mi)- Ohh, hubieras avisado o algo no crees- Perdón es que te veías tierna durmiendo y bueno aproveché en ir a mi apartamento y darme una cambio de ropa por la comodidad y traer el desayuno- Mmmm será, la próxima te puedes ganar un golpe sabes- Porque lo dices, solo por no avisar- Exacto, no sé si lo sepas, pero se taekwondo y no quiero mandarte al hospital- Jajajaja tranquila sé defenderme . . . . . para tu conocimiento se kickboxing- Ohhhhh entonces nuestras peleas serán épicas Jajajaja- Sabes que creo . . . . - ¿Qué cosa?- Que esa toalla se podría caer en cualquier momento- Eso jamás vete, aléjateSu persecución fue más atrevida y no llegue al dormitorio a resguardar la poca integridad que me quedaba, me quede en el pasillo desarmada con la mirada lujuriosa de John sobre mi cuerpo, fui acorralada en la pared y luego besada por aquel hombre lujurioso, mis manos fueron más ágiles que su necesidad, le baje aquellos pantalones deportivos incluyendo sus bóxer, tenía la necesidad de tocar aquello lo cual no tuve objeción y mientras nos besábamos, yo maniobraba la situación a la paralela no aguanto más fueron sus palabras para comprender que teníamos que ponernos en acción y sin dudarlo me dio la vuelta pegándome más a la pared y levantando mis caderas para estar dentro de mí y hacerme el mejor sexo de mi vida.
John era bueno no solo como doctor, era bueno como persona, en sacarle sonrisas a las personas incluyéndome y más aún darme amor aparte del sexo.
Me había pedido ser su enamorada de manera oficial aquel domingo después de preparar el desayuno y decidí darme una oportunidad aparte que a mí también me gustaba y se lo dije, aunque pusimos cierta condiciones ante lo laboral, las cuales no nos incomodaron.







