PARTE TRES: UN HIJO QUE NO SE PUEDE AMAR
No había pasado mucho desde el momento en que había visto a Andrea por última vez con su viva sonrisa, ella realmente se veía realmente feliz cuando entró en aquella clínica y sobre todo, no era que disfrutara de ver la manera en la que sufría Diego al ver las jeringas sacando un poco de su propia sangre pero ella realmente veía que en él estaban todos sus sueños. Él había aceptado ser el padre de su hijo porque ahora solo faltaba que los análisis estuvi