PARTE OCHO: ENTRADA AL VALLE DEL DOLOR
CAPÍTULO TRES
Un auto color negro que se detenía en las puertas de aquel hospital que no parecía tener todo el equipo para atender a sus pacientes como debían.. Ni iquiera Mandira había podido comprender la razón por la que su madre había preferido ir a ese hospital.
— ¿Ves cómo toda la gente se nos queda viendo? —Preguntó Mandira al darse cuenta que las miradas de la gente estaba sobre ellas al verlas bajar de un auto tan lujoso como ese.
—Tranq