PARTE TRES: UN HIJO QUE NO SE PUEDE AMAR
CAPÍTULO UNO
Con una sonrisa en el rostro, con toda la vida por delante, viendo en esos estudios que acaban de salir, todo su futuro, Andrea no pudo soportar las ganas de hablar con la persona a la que estaría viendo por al menos, unos quince días.
—Diego, hablo yo, Andrea —dijo ella tan pronto como escuchó que Diego contestaba la llamada.
— ¿Andrea?! ¿Sucede algo? —Preguntó el hombre un poco asustado, al menos eso era lo que ella podía sentir con su voz