POV ZEYNEP POLAT.
—AAAAAAH —gritaba sin parar, mientras arrojaba todo lo que me encontraba en el camino—. ¡Malditaseas Reyyan! ¡te odio! ¡te odio! ¡lo pagaras!
Tiré todos los perfumes que tenía en mi tocador, peines, brochas y con un cofre quebré el espejo.
—Por Alá, pero que es todo esto —escuché a mamá detrás, pero seguí rompiendo todo, tenía que sacar mi ira de alguna manera. No podía tenerla más conmigo, tenía que desahogarme—. ¡Basta, Zeynep! ¡detente!
—¿Cómo quieres que lo haga si me deja