POV FERHAT.
Llevaba todo el día enfrascado en los nuevos negocios de la familia que ni siquiera me detuve un momento en la hora del almuerzo, eran las seis de la tarde y ya mis ojos me pedían un descanso, así que deje todo y mañana lo retomaría, no servía de nada si seguía trabajando así cansado y sin comer.
Recogí mis cosas, apagué la laptop y salí de mi oficina, dándome cuenta que Melek, quien era mi secretaria desde hace tres años aún se encontraba en su puesto, igual que yo trabajando.
—Pen