No sé cómo tuve el valor de decirle que la amo, pero es lo que mi alma quiso gritarle, mi corazón quiso sacar esa verdad que me reusaba a creer.
Su cara se pone pálida, no dice nada, sus ojos siguen botando lágrimas, pero esta vez su mirada a cambiado, ya no veo odio, veo nostalgia, veo dulzura.
Me acerco a ella y la abrazo.
-No llores amor, no derrames más lágrimas, yo entiendo que tu no sientes lo mismo, pero luchare día a día para que me ames tanto como lo hago yo, porque es verdad yo te amo