Soltó su mano con brusquedad y Meredith se tambaleó. Estaba a tres segundos de convertirse en una hiena, así que Nina le dio la espalda y le dirigió a Jake una mirada llena de determinación. Nina Smith no se iba a dejar pisotear por nadie, ni siquiera por la distinguida señora Lieberman.
—¿¡Vas a d