Un año después
—¡Levántalo, levántalo! —apuró Caleb a su hermano—. No podemos dejar que mamá lo vea así, ¡lo mata!
—Oigan, oigan… su mamá puede verme como quiera…
—¡Papá estás borracho! —lo regañó Aaron.
—¡Claro que no! —se defendió Jake, pero tenía tanto mareo que no podía enfocar para caminar