Mundo ficciónIniciar sesiónEn su defensa, ella se lo había advertido.
Nina acarició aquel botón rojo con el pulgar, y su rostro no hizo ni un solo gesto mientras lo presionaba.
Las dos llantas traseras en el auto que conducía Meredith Lieberman reventaron a la vez, y la pequeña explosión que destrozó el eje trasero, unido a la velocidad que ya llevaba, levantó de un tirón la parte trasera del auto, haciendo que se volcara violentamente sobre e







