Mundo ficciónIniciar sesiónNina se humedeció el labio inferior antes de morderlo y metió un dedo provocativo entre el elástico de la tanga y la piel de Jake, estirándolo para soltarlo como un latigazo.
—¡Auch! —protestó él—. Pero no pares, no viniste hasta aquí solo a hacer un ataque de posesividad, ¿o sí?
—¡Yo no vine hasta aquí! ¡Tú me secuestraste, tarado! —gruñó el







