Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sonrisa socarrona de Kolya se extendió por su cara con una expresión satisfecha.
—¡Creo que es hora de pagar! —aseguró porque él había apostado por el lechuzón y resultaba que acababa de llevarse a Nina sin que ella opusiera ni un solo gramo de resistencia—. ¡Se los dije! ¡Hay que tenerle fe al cristiano…! Paguen… paguen…
Pero antes de que cualquiera de los otros tres pudiera meterse una mano en el bolsillo, vieron acercarse a un policía y decirle algo a Andrei al oído.







