Capítulo 48. Cleo encuentra al lobo plateado
En forma de loba el miedo olía distinto.
Ácido.
Frío.
Pegado al fondo de la garganta.
No era mío.
Venía de algún lugar entre los árboles.
Cleo lo siguió.
Allí.
—Despacio.
No necesitábamos hablar de verdad.
Mis pensamientos eran los suyos.
Los suyos me llegaban en golpes cortos.
Olores.
Imágenes.
Instinto.
Will corría a nuestro lado en forma humana.
Rápido.
Demasiado para alguien con dos piernas.
Escuchamos un gruñido.
Cleo se detuvo.
Dos lobos aparecieron entre la niebla.
Grises.
Jóvenes.
Uno c