Capítulo 37. Otra vez al suelo
El cuarto día de entrenamiento con Sienna aprendí que odiarla no hacía que doliera menos caer sobre una colchoneta.
—Otra vez.
Seguía en el suelo.
—¿Te importaría dejarme respirar?
Sienna se apartó el pelo de la frente.
Ni siquiera parecía cansada.
Yo tenía la camiseta pegada a la espalda y un moratón empezando a crecer en la cadera.
—En una pelea nadie va a preguntarte si necesitas descansar.
—Qué suerte que esto sea una universidad.
—Precisamente por eso deberías aprovechar.
Cleo caminaba inq