Aiden
Me quedé mirando a Astrid, atónito.
Las lágrimas ya se deslizaban por sus mejillas, y algo dentro de mi pecho se retorció dolorosamente al verla así. Había visto a Astrid furiosa antes. La había visto fría, sarcástica, incluso despiadada. Como el día en que me había golpeado en la cara.
Pero verla así, herida por algo que yo había hecho, se sentía diferente.
—Piensas que no soy capaz de manejar tareas sencillas. Solo soy la Luna débil que no sirve para nada y que debería pudrirse en segu