Punto de vista de Hazel
La mañana siguiente
Los gritos que venían de abajo me despertaron. Todo el cuerpo me dolía. Las bofetadas y patadas de la noche anterior me habían dejado moretones que palpitaban al mismo ritmo que la fresca marca de mordida en mi cuello. Apenas pude arrastrarme hasta la puerta y agudicé el oído para escuchar.
“…el mismísimo Príncipe Alfa de la Corona está furioso.” Era la voz de un guerrero, alguien que reconocía pero no lograba ubicar. Hablaba con mi padre en la sala.