AMELIA
El escozor en mis mejillas me despierta de golpe, enviando una oleada de miedo y confusión a través de mis venas.
Parpadeo desorientada, mis ojos recorren la habitación, hasta que me doy cuenta de la figura de Ember, de pie al borde de la cama.
Su mirada arde con una intensidad peligrosa. No hay necesidad de palabras. La bofetada que me despertó dice más que suficiente.
Llevo la mano con cautela a mi mejilla hinchada, palpando el dolor punzante bajo mis dedos.
Enfrento su mirada con u