NICOLÁS
Me paro junto a la cama, mirando a mi pareja mientras duerme, con el ceño fruncido grabado en mis rasgos.
Las sábanas están manchadas con su sangre, barro y su jodidamente embriagador olor, un olor que me enfurece y al mismo tiempo me atrae.
Un gruñido bajo retumba en mi pecho, recordando lo increíble que huele.
Aprieto los puños con fuerza y aprieto la mandíbula mientras maldigo al cielo por convertirla en mi pareja.
Podría haber sido cualquiera menos ella, pero el destino tenía ot