Una vez que el doctor se va, Douglas me ve como él lo sabe hacer, tanto nos conocíamos que reconocemos cuando nos hablamos con las miradas.
—Siempre consigues lo que quieres, ¿No? —Está algo enojado, pero no me importa.
—¿Qué tiene de malo que vaya a verlo? Es… era mi esposo y lo amaba a pesar de todo Douglas, aunque no lo mereciera.
Él agacha su rostro y suspira en forma resignada.
—Amas demasiado Isabel, por eso te admiro tanto.
Se acerca a mi, me cubre con sus brazos para luego meterme y dep