—No cariño, yo no… —me interrumpo a mi mismo cuando veo pasar a Cecilia—. ¿Cocinaste? —le pregunto.
—No señor, fue la señora Bennette, es muy terca —me confiesa.
Hannah me ve confundida y yo le agradezco a Cecilia por intentar, luego me voy al comedor y encuentro a Isabel acomodando los platos en la mesa.
—Me alegro de que hayan llegado —se incorpora y nos ve con una sonrisa.
—¿Qué hiciste, Isabel? Te dije que descansaras —cubro mi rostro con una mano.
—Solo quiero agradecerles por dejarme